La vida del castor

Desde su llegada al estanque hasta su cambio de piel

Llegada al estanque

Los castores que entrar por primera vez en el estanque reciben el nombre de “Kid”, el pequeño castor al que aún no le han crecido las paletas. Necesita conocer a sus compañeros y aprender de sus Grandes Castores para crecer. Para sentirse unidos como una familia, los castores llevamos el mismo uniforme:

Promesa de Castor

Cuando el castor demuestra que conoce la Colonia, a sus amigos y sabe participar en todas las actividades puede formular su promesa: “Prometo compartir mi trabajo como castor y participar con alegría en la Colonia”. Es entonces cuando empieza realmente su chapoteo, recibe su nombre de castor y es reforzado a seguir progresando y aprendiendo. A partir de este momento, cuelga en su cuello la pañoleta de castor que le recuerda cada día su promesa y puede saludar como un castor (imitando las paletas).

   

Paletas de Castor

Después de realizar su promesa en el estanque su vida como castor se centra en enseñar a los castores que aún no están preparados todos los consejos aprendidos y ayudarles en su crecimiento dentro de nuestra colonia de animales. En esta etapa los niños se reafirman en el grupo y se convierten en grandes pilares de Waingunga.

Cuando han conseguido interiorizar nuestro lema “COMPARTIR” y dominan la vida en nuestra unidad pasan a optar a sus paletas: tras sus primeros nados, chapoteando con todos, se sienten listos para trabajar en nuestro bosque con responsabilidad. Con las paletas demuestran que están preparados para roer la madera que construirá las madrigueras en las que viviremos todos juntos. Los grandres castores confían en su autonomía y dedicación para darles tareas y cuidar del resto de castorcillos.

 

Castor Keeo

El castor con paletas que destaca en la motivación, autonomía, responsabilidad y cuidado de la Colonia puede ser reconocido con la máxima progresión de nuestra unidad: El Castor Keeo. Representa al niño que disfruta de la vida en el estanque junto a todos sus compañeros, es responsable de sus cosas y de sus actos y lleva con liderazgo a los demás niños por el río conviertiéndose así en una ayuda y ejemplo de castorcismo para sus jefes.

Se convierten entonces en el “castor plateado” que recibió la capacidad de hablar con los humanos para favorecer la convivencia entre los pequeños castores y el resto de habitantes de nuestros estanque.

Cambio de piel

Habiendo recorrido el río Waingunga, el castor está preparado para salir del agua y cambiar su piel por la de un lobato y continuar su camino en la Selva. Deja la vida en el estanque y a sus grandes castores atrás y nada río arriba donde, a la orilla, le espera Akela para introducirle en su nueva unidad donde a partir de ahora empezará a cazar.